sábado, 2 de julio de 2011 | By: Vïana

2 de Julio~


Y las palabras no sirven de nada, porque son solo eso... Palabras. Suspendidas en el tiempo, olvidadas, ahogadas en la botella, palabras... erróneas de las que te sientes arrepentida, o quizás no.
Es el momento de tomar decisiones rápidas; es el momento de cometer errores, de subir al tren equivocado y extraviarse. De enamorarse, de cambiar de idea y volver a cambiar. Porque no hay nada permanente. Así que, cometed todos los errores que podáis y algún día, cuando nos pregunten que queremos ser, no tendremos que adivinarlo... Lo sabremos.
Que todo lo malo viene junto. Que hay más tristezas que alegrías y que a veces toca sonreír cuando no apetece. Que al mal tiempo, buena cara. Que después de la tormenta, llega la calma. Que todo lo que empieza, acaba. O si tu quieres... continúa. Que cuando quieres estar sola no puedes, y cuando necesitas a alguien no está.
Que enamorarse es muy fácil y olvidar demasiado difícil. Que muy fácil querer y más complicado que te quieran. Que cuando tocas suelo es muy difícil levantarse y cuando estás feliz te puedes derrumbar en cualquier momento. Que no hay nada igual que gritar a más no poder y soltar adrenalina. Que hay veces que es mejor que no te hablen y otras que necesitas hablar.
¡Que la música es mi vida y la vida es demasiado corta! Que los amigos son todo y sin ellos no podría vivir. Que los viajes son mi pasión y más en una buena compañía. ¿Y a ti? ¿Te gustaría ser mi compañía? Solo es un comienzo alternativo de algo nuevo, con sensación de Dèjá Vu. Porque cuando una persona no quiere olvidar algo es porque ese algo ha sido tan intenso en su vida que le es muy difícil desprenderse de tantos recuerdos.
No puedo garantizarte que seas feliz durante toda tu vida. Pero te puedo asegurar que los momentos que pases junto a mí no los olvidarás jamás. Por si acaso, no te digo adiós, tan solo, ¡hasta luego! Sin tener esa sensación de que todo va bien por un momento, de querer comerte el mundo por instantes. De tener esa seguridad valiosa de que nada fallará, sobre todo si te la aportan.
Mi vida se resume a muchas caídas por diversos fracasos y a tropecientas locuras para levantarme. No puedes cambiar el destino de tu vida. Pero lo que si puedes cambiar es como vas a vivirla. Yo elegí esta vida, pero no mi destino. Y de eso se trata, de correr riesgos. De tiraros a la piscina, de cabeza y sin casco. Seguir ciertos camino y abandonar otros, de tener que elegir, priorizar o renunciar. Poner en una balanza lo que te compensa y lo que no. Apostar por lo que saca lo mejor de ti y desechar tu peor lado.
Nadie dijo para siempre, pero... ¿Quién dijo hasta nunca?


Noah**

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